Ahora que llegamos a fines de febrero, y nos encaminamos al verdadero comienzo de la campaña electoral municipal (con su repercusión mediática incluida), también aflora el trabajo de las encuestadoras, que como sucedió durante todo el 2014, nos fueron dando un panorama, a veces más cierto o más errado, de lo que sucedería en los comicios de junio, octubre y noviembre, y lo que podría suceder el próximo 10 de mayo.
Retomando un poco aquel debate de principios de noviembre acerca del trabajo y el verdadero fin de las encuestadoras, es cierto que estas tienen gran influencia en el pensamiento de la ciudadanía, en este caso, en la forma en cómo ven a cada candidato a Intendente.
Este aspecto es de vital importancia si tenemos en cuenta que estamos ante una instancia electoral inusual en el Departamento de Montevideo: tenemos a un Partido de la Concertación (del que ya me referí aquí) con tres candidatos de orígenes políticos diferentes, y a un Frente Amplio que apuesta a poder concretar 30 años de gobierno con las candidaturas de Daniel Martínez Villamil (no confundir con el edil nacionalista Daniel Martínez Escames), Lucía Topolansky y Virginia Cardozo, rompiendo con la tradición del oficialismo de presentar un sólo candidato. A nivel interno, se observa una clara disputa entre los actuales senadores del Partido Socialista y el MPP, con una considerable ventaja de la segunda, mientras que la tercera tiene una aparición más bien testimonial en la contienda.
Sin duda alguna, la candidatura que más reacciones ha traído es la de Topolansky, ya que según la opinión pública no es bien vista como tal, incluso dentro del propio Frente Amplio, y que teniendo en cuenta sus declaraciones y los antecedentes de la administración actual, presenta cierta preocupación por parte de los montevideanos. Más tarde se presentarán publicaciones periodísticas que abalan lo que menciono.
El problema de este fenómeno, más allá del propio contexto político, es que genera lo que poco a poco se va percibiendo como una corrida hacia el "voto salvador" (también conocido como "voto útil"), es decir, que sea usado estratégicamente sólo para que no sea electa. La única vía para lograrlo es el voto al otro candidato del oficialismo, Daniel Martínez, a costa de renunciar a votar por los demás partidos. Este fenómeno errático, como más tarde explicaré, deja con menos oportunidades al Partido de la Concertación y al Partido Independiente, los otros dos lemas que presentarán candidatos a ocupar el cargo mayor departamental.
En resumen, muchos van a dejar de votar a su partido por votar al Frente Amplio para que no gane Topolansky, y estos se van a perjudicar aún más: "prefiero votar a este, que al menos es mejor, y que no gane la peor".
Probablemente, el camino hacia este lamentable fenómeno tiene de trasfondo la desesperación del votante montevideano por el cambio, tomando en cuenta los últimos cinco años de administración, lo que parece vaticinar que si ganara la esposa las cosas irían aún peor. ¿Es realmente cierto esto? Para ser más claros: ¿de verdad van a ir mejor las cosas si gana Martínez y se cumplen 5 años más del gobierno del Frente?
Es por eso que considero que es necesario que el votante preocupado despierte y tome conciencia de que difícilmente 25 años de gobierno tengan en 5 más un cambio notable de rumbo, más si tenemos en cuenta que en general el esquema interno del partido oficialista sigue siendo casi el mismo desde entonces. Con esto quiero decir que si no gana Topolansky no por ello estaremos lejos, "a salvo" de las decisiones que tome el MPP; al contrario, este seguirá teniendo un peso casi idéntico.
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| No olvidemos a la Junta Departamental y a la tarea de los ediles, crucial como herramienta de control |
Visto desde el otro lado, vemos a diecisiete ediles frenteamplistas cuyo trabajo no es esencial de parte de todos ellos, teniendo en cuenta que no tienen en principio a mucho que oponerse, y la función de cierta cantidad de ellos reside principalmente en aportar su voto en la cámara. Prueba de esto es simplemente contemplar durante un recorrido por la Junta que la mayoría de los despachos que se encuentran abiertos la mayor cantidad de tiempo pertenecen a ediles de la oposición, y pocos del oficialismo. No por ello, y me parece muy importante aclarar esto, pretendo desmerecer en absoluto el trabajo de los ediles del Frente Amplio, pero que por lo escribí antes es menos crucial, y eso lo puede confirmar en parte quien aquí escribe a partir del recorrido mencionado.
Entonces, y en base a lo que he dicho, espero que seamos inteligentes y sigámosle dando los medios a nuestro Partido Nacional, y al partido de quién está leyendo esto ahora, de conformar un equipo de trabajo para seguir mejorando nuestra ciudad, y si puede ser llegando a encabezar la administración, mejor aún. Pero no nos dejemos llevar y acabemos votando más de lo mismo.
Las cifras
He aquí lo prometido. En cifras aclaro algunas de las cosas a las que me referí. Precisamente son dos: la imagen mala de Lucía Topolansky como candidata, y las cifras de intención de voto que denotan una clara ventaja sobre el candidato socialista Daniel Martínez.
Subrayado dio a conocer el pasado 17 de febrero una encuesta de Interconsult, que presenta la intención de voto de los montevideanos así: Frente Amplio 51%, Concertación 27%.
También detalla las cifras de cada candidato: El 51% del FA se compone de Topolansky con un 27% y Martínez con un 24% (el resto es de la tercer candidata). En la Concertación, la intención de voto la encabeza nuestro candidato Álvaro Garcé con 19%, el independiente Edgardo Novick con 8% y el colorado Ricardo RAchetti con 3%.
Al día siguiente, Subrayado también publicó una encuesta de Consultores que da a conocer a cuál candidato del FA aprueban más los votantes de los partidos tradicionales: el 49% afirmó que Martínez sería mejor Intendente y el 27% afirmó esto sobre Topolansky.
Con el paso del tiempo, la diferencia en cifras entre ambos candidatos del oficialismo podría acentuarse aún más a favor de Lucía Topolasnky, si tenemos en cuenta que ya ha iniciado su campaña y que pronto su esposo, quien se encuentra en sus últimas horas como Presidente de la República, se incorporará a la campaña.
Aquí tenemos una prueba de lo no muy bien vista que es Lucía Topolansky como candidata, y nos permite entender por qué surge este fenómeno de "voto útil", por el cual debido al rechazo que tiene, algunos terminan prefiriendo votar por su contrincante de la interna para que ella no gane.
Twitter: @chrismacias1510


Muy bueno el informe,lo único que puedo decir es que si gana la Pepa adiós Montevideo...y puede venir algún anarco,comunista e incluso algún burócrata y decirme facho.De todos modos es lo único que saben decir!
ResponderBorrarOjalá quepa la posibilidad de algún día generar una utopía(al menos en cuanto a poder caminar tranquilos por la calle)pero"no todos somos iguales"y muchos quieren figurar! En las elecciones pasadas supongo votaron hasta los muertos(no creo que sea una hipótesis. Ah! No miren más Subrayado y favor de escuchar menos cumbia. Saludos!